El conversatorio «LGBTI en Fuga: Migración y Refugio» fue desarrollado en el marco del día mundial de las personas refugiadas, que se celebra cada 20 de Junio a nivel mundial. Este espacio tuvo como objetivo reflexionar sobre la realidad específica que está atravesando la región en cuanto a la migración forzada de personas LGBTI en el denominado triángulo norte (El Salvador, Honduras y Guatemala) y también de Venezuela, por la actual crisis humanitaria afronta el país sudamericano.
Las personas huyen hacia México, Estados Unidos, Costa Rica o Europa, por distintas razones asociadas a la violencia y persecuciones que viven en la subregión centroamericana. Ante esta realidad, se realizó este encuentro para profundizar el intercambio de experiencias que viven en el país de acogida y con ello se fomente la integración de las personas LGBT migrantes y refugiadas en Costa Rica, y la participación y convivencia ciudadana como medio para prevenir situaciones de riesgo.

Desde hace más de dos años, la sociedad costarricense ha visto como la palabra “refugiados” entra en sus vidas. Los conflictos, la violencia provocada en la región hacen la llegada de personas LGBT a las fronteras de Costa Rica, lo que se desconoce es que Costa Rica ha sido un punto de entrada para un colectivo específico de refugiados, es un grupo que no suele aparecer en las noticias quizás porque no “vende” tanto como un conflicto armado, son aquellos que piden refugio por cuestiones de orientación sexual o identidad de género, los refugiados y migrantes LGBTI.
Según datos de la Organización Internacional para las migraciones (OIM), desde 2015 a junio de 2018 se han aprobado unas 37 solicitudes de refugio basados por motivo de género u orientación sexual.
“Al llegar a Costa Rica sentí angustia, no sabía qué hacer. Llegué lleno de tristeza, dejé un pasado atrás, amistades, estudio y familia. Llegué al país hace 4 años y para obtener mi estatus fue un poco difícil, este proceso duro 3 años. Actualmente estoy laborando y también estudiando, y he obtenido el apoyo de algunas organizaciones que trabajan en el tema”, comenta Juan Alba, refugiado hondureño.
Las personas migrantes consideran el país como un oasis de protección de sus derechos humanos más fundamentales. Un país donde pueden manifestar su amor y forma de ser en libertad, sin correr peligro de ser asesinados en definitiva un país donde puedan vivir en paz.
Entre las poblaciones más vulnerables, están las mujeres trans, que huyen de los crecientes crímenes de odio de sus países. “Como parte de los avances de la asociación TRANSVIDA en relación a migración en Costa Rica, nos encargamos de asesorar a las compañeras trans, (…) sabemos la situación de sus países, nos asesinan, no maltratan, (…) les brindamos asesoría jurídica y cómo acceder a su documentación”, manifiesta Samatha Araya, formadora de dicha organización.

Según el informe estadístico anual de tendencias globales, publicado por el ACNUR durante el 2017, hay 68 millones de personas desplazadas a nivel mundial; gente que ha huido debido a conflictos armados o persecuciones. El experto independiente sobre la protección de la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género en su informe hace notar la situación que viven estos grupos: “Las personas transgénero y de género no conforme, en especial cuando son personas de color, pertenecen a minorías étnicas o son migrantes, viven con el VIH o son trabajadores sexuales, están particularmente expuestas al riesgo de sufrir violencia, sobre todo de ser víctimas de asesinatos, palizas, mutilaciones, violaciones y otras formas de abusos y malos tratos”. Una situación de nivel global que no es ajena a Centroamérica.
Una respuesta de integración desde el gobierno
Costa Rica es considerada un país ejemplo en la integración de las personas solicitantes y en condición de refugio, el país avanza en construir una respuesta nacional integral bajo principios fundamentales internacionales de derechos humanos, asumiendo un gran liderazgo en la región como país que protege e integra a personas refugiadas, con solidaridad y responsabilidad compartida.
La integración de una persona solicitante de la condición de refugio se enfrenta a dificultades que atraviesa en el país de acogida, vivienda, trabajo, educación, participación social, acceso a la salud y, en mayor o menor medida, se suman otros obstáculos específicamente para las personas LGBTI, se podría decir que esto varia en cuanto a la realidad social de dichas personas según el estado en el que residan; considerando a Costa Rica amigable y respetuosa con las personas LGBTI, es pertinente señalar que se pueden enfrentar a nuevas formas de violencia y discriminación.
“El país viene haciendo esfuerzos y teniendo claras las debilidades que se suman a protocolos y convenciones internacionales, respetando los derechos humanos, siendo un país de protección y comprometido con la protección, desde esa perspectiva es uno de los países con un sistema más sólido de refugio a nivel internacional, con una importante confluencia de instituciones: Migración y extranjería, Ministerio de trabajo, la Cancillería, Ministerio de seguridad pública y Ministerio de gobernación”, resalta Carmen Muñoz, Ex ministra de Gobernación policía y migración.
Aún hace falta recopilar datos cuantitativos sobre el desplazamiento forzado de las personas LGBTI. Conocer números o cifras nos ayudaría a tener un mejor proceso de negociación con otros países, evidenciando la necesidad de seguir luchando por los derechos sexuales, económicos y políticos de las personas LGBTI en todo el mundo.
Añadir comentario