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Chile reconoció responsabilidad en esterilización forzada de mujer con VIH

Si bien no se logró un fallo condenatorio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las partes firmaron un acuerdo amistoso, luego de 12 años de tramitación de la causa, para evitar la re-victimización de Francisca. Ahora queda que el estado chileno cumpla con las medidas de reparación de la querellante y de prevención de este tipo de crímenes.

Fue una noticia que no tuvo la repercusión que merecía, a pesar de su enorme relevancia. Francisca, una persona con VIH, cuyo verdadero nombre siempre se ha mantenido en reserva, y el estado chileno firmaron un acuerdo de solución amistosa, el 3 de agosto, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tras reconocer el país que la sometió a una esterilización forzada en un hospital público y que la justica se negó a investigar su denuncia y, por lo tanto, a establecer las responsabilidades civiles y criminales de dicha acción.

La normativa chilena, ya desde el año 2000, indicaba que solo las propias mujeres pueden solicitar – y por escrito- su esterilización, sin necesidad de autorización de terceras personas, sin importar la edad como tampoco si han tenido o no hijos. Todo esto no fue respetado por el equipo médico que, inmediatamente después del parto y sin ninguna consulta, procedió a esterilizarla porque, según el testimonio de Francisca, “personas como yo [con VIH], no debían tener hijos y que yo debiera haber abortado. [La enfermera] me decía: Eres una inconsciente, porque qué futuro le espera a tu hijo si tú te vas a morir” (tomado de la BBC).

Esta gravísima violación a los derechos humanos ocurrió el 2002 y el 2009, con el apoyo de la fundación de respuesta al VIH “Vivo Positivo” y del Centro de Derechos Reproductivos pudo realizar una presentación ante la CIDH, luego que un tribunal chileno, el 2008, archivara la causa de lesiones graves contra el médico de dicho hospital por “falta de pruebas”, debido al extravío de la ficha clínica de la paciente, y también al validar la supuesta “decisión correcta” del equipo de salud.

El 2014 la CIDH aceptó el caso que concluyó, ahora, con esta firma en que Chile se comprometió a una “compensación económica; acceso a un subsidio habitacional; beneficios estudiantiles como becas escolares, programas de educación superior para su hijo y atención de salud integral. Además, se generarán instancias de difusión de directrices para los servicios de salud sobre esterilización femenina y masculina a través de una campaña de sensibilización para la atención y no discriminación para las personas que viven con el VIH”, de acuerdo a un comunicado de prensa de la subsecretaría de derechos humanos disponible en este vínculo.

Hubiera sido fantástica una condena

Corresponsales Clave habló con Sara Araya, presidenta de Vivo Positivo y coordinadora del área de género, para tener una mejor valoración de este acuerdo de solución amistosa.

Corresponsales Clave: ¿Están satisfechos con que se haya cerrado este caso con este acuerdo amistoso con el estado chileno?

Sara Araya, de Vivo Positivo en Chile: “Hubiera sido fantástico que hubiéramos condenado al estado y, de ahí, haber sacado algo para toda América Latina”.

Sandra Araya: Sí, por supuesto. Creo que esto marca un antes y un después para las mujeres en general. Porque aquí (en Chile) las mujeres son muy maltratadas en ginecología, cuando van a parir, ya sea por la enfermera, por el médico, por todos. No hay un trato humanitario para ninguna mujer. O sea, si son primerizas, las maltratan peor: “¿no te gustó?, ahora, aguántate”. Entonces, esto va a marcar un precedente. Aquí lo que queremos es que no haya más maltrato ni para mujeres con VIH ni para mujeres en general.

CC: ¿El estado chileno se compromete a hacer alguna modificación a los protocolos?

SA: Sí, se comprometió a tener más salas de parto humanizado y a hacer un barrido a nivel país con cursos o talleres donde se enseñe a los funcionarios de salud cómo se debe tratar a las personas y que las personas con VIH sí pueden tener hijos. Después de la firma, hay seis meses de espera para que el estado empiece a pagar sus compromisos.

CC: A veces los fallos de la CIDH establecen una jurisprudencia que va más allá de los países y tiene una validez a nivel Latinoamericano, ¿no les hubiera gustado un fallo condenatorio contra el estado chileno?

SA: Hubiera sido fantástico, pero no se pudo. Tuvo que ver con todos los años que esta mujer ha estado viviendo esta etapa y que tienes, cada vez que te preguntan, que hablar de lo mismo y para ella era súper esforzado; pero sí, hubiera sido muy lindo haberlo ganado teniendo a Michelle Bachelet de presidenta, pero desgraciadamente a ella no le importó el caso, no trabajó para el caso, ni tampoco en ONU Mujeres. Por una parte tienes a una mujer que está armando a nivel internacional los derechos humanos, siendo que en su país se violaron los derechos humanos de mujeres estando ella de ministra de Salud, después de presidenta, y no haber hecho nada.

CC: ¿Qué importancia le ves a este logro en el CIDH pensando en casos de esterilizaciones forzadas en otros países de América Latina, como en Perú, por ejemplo, en contra de mujeres indígenas?

SA: Hubiera sido fantástico que hubiéramos condenado al estado y, de ahí, haber sacado algo para toda América Latina, porque esto no es que haya parado, sigue pasando y no solo en los hospitales públicos sino también en las clínicas privadas. Hace tres meses nos llegó un caso de una mujer que su médico estaba fuera del país y fue a tener a su bebé y otro médico le hace el examen y salió positivo (para VIH) y la esteriliza en el parto y resultó que era negativa. Se equivocaron en su examen y eso pasó en una clínica. La clínica está demandada pero no se hace responsable. Entonces, no es algo que esté pasando solo a las mujeres con VIH. Hay una violencia obstétrica muy grande.

País: Chile

Acerca del autor

Francisco Olivares Antezana

Periodista. | Chile.
Organización: Corresponsales Clave

Periodista chileno. Reside en Arica, ciudad en la frontera con Perú y Bolivia. Estudió periodismo en Antofagasta en la Universidad Católica del Norte. Hace una década trabaja como encargado de comunicaciones del Servicio de Salud Arica. Sus áreas de interés son la interculturalidad en salud, la comunicación intercultural, los derechos humanos, los derechos indígenas y la respuesta al VIH y a la tuberculosis (acTBista).

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