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Nació Azula: una de las primeras migrantes venezolanas en obtener el DNI no binario en Argentina

Azula es una de las primeras personas venezolanas no binarias en obtener un Documento de Identidad (DNI) que corresponde con su identidad de género autopercibida. Su experiencia marca el camino para quienes quieran recorrer el sendero de este derecho.

Argentina es pionera en el reconocimiento de las personas trans, cuenta con la Ley n° 26.743 que reconoce el derecho de las personas a ser identificadas en el DNI según su identidad de género y, a partir del Decreto 476/2021, también se puede tramitar el DNI no binario. Estas medidas incluyen a las personas migrantes, quienes solo deben contar con la residencia legal permanente en la República Argentina, el documento Nacional de Identidad para extranjeros o denuncia policial de extravío de este y “la negativa” un documento que explicita los motivos por los cuales no se puede hacer la rectificación de sexo en el país de origen, que se suelen solicitar en las embajadas de cada país.

Este último requisito es absolutamente limitante para las personas venezolanas residentes en Argentina, puesto que la embajada de este país no realiza este tipo de trámite y el acceso a la documentación venezolana, cualquiera que sea, en este momento, está seriamente comprometido.

Azula explica que “para iniciar el trámite siendo argentine tienes que cambiarte la partida de nacimiento, es lo primero que tienes que hacer, luego de rectificar la partida de nacimiento la llevas al registro civil y ahí te hacen el cambio de nombre y género (…) como Venezuela no hace cambio ni de nombre ni de género, yo ese cambio no lo podía hacer; pero Argentina tiene otro proceso jurídico que es que tienes que ir a la embajada y pedir “la negativa” un documento donde consta que el país te niega el proceso de cambio de nombre y género; pero ni siquiera la embajada lo da (…) Por suerte la ley de identidad de género reconoce esta dificultad y para les venezolanes sin ningún papel lo puedes hacer(…) me hicieron llenar una carta a mano donde mencioné que Venezuela no realiza la negativa”.

No es menor hacer esa concesión para las personas venezolanas puesto que, como se mencionó anteriormente, el acceso a la documentación esta limitada en este país. En este caso la excepcionalidad de la norma es la única manera de permitirle a estos migrantes su derecho a ser. Partiendo, además, de que en Venezuela no solo los derechos del colectivo LGBTIQ están invisibilizados, sino que están seriamente comprometidos; por ejemplo, sigue vigente el artículo 565 del Código Orgánico de Justicia Militar que establece una pena de 1 a 3 años de prisión a la persona militar que “cometa actos sexuales contra natura”, criminalizando las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo género dentro del servicio militar (para más información se puede leer este informe de la OEA).

En este sentido, muchas personas deben dejar el país a causa de la falta de posibilidades normativas para desarrollar su vida. En palabras de Azula, quien cita a Tamara Adrián, “en Venezuela no se debaten los temas del siglo XXI”, allá se discute si se come o no, si llega el agua o no.

Desde este lugar, acceder a la identidad siendo migrante es un gran logro y como  venezolana representa haber traspasado un gran número de barreras desde el origen:

Cuando sacaron la ley de personas no binarias, esa misma semana, literal, fui para Migraciones y me dijeron que solo estaba habilitado para argentines (…) tienes que esperar un montón de tiempo. Yo espero el tiempo que me dijeron, voy al registro donde se tramita el DNI, me dijeron “eso no se hace acá” porque sigues  siendo migrante y debes hacerlo todo por migraciones. Fui varias veces, siempre me decían que no porque no estaba el botón (que dejara clikear la categoría no binario) fui muchas veces, ya tenían todos mis datos hasta que fui hace dos, tres días (…) hasta que me dijeron “ya está el botón” y yo, ¿por qué me hicieron esperar un año? (…) más que todo porque no estaba habilitado (…) hoy en día alguien de Venezuela, con DNI permanente, va y lo logra todo en un día y mucha gente no lo sabe”.

Luego de tres años de transitar, reflexionar sobre sí misma y definir lo que quería ser, Azula menciona lo  movilizante que resulta tener acceso a la identidad “hacerme el cambio fue muy liberador porque desde hace tres años yo le vengo comentando el nombre a muy pocas personas como para saber como me iba a sentir yo con esta nueva identidad y cuando me hice el documento yo sentí que ya no podía más callarme”.

La vida de Azula, al igual que la de muchas personas trans y no binarias, todavía debe enfrentar algunas barreras como el acceso al empleo. Ella es artista, música profesional (formada en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela), performancer en lagrupabaila y en la escena ballroom de Argentina, activista en espacios socioballroom , chef profesional y profesora de idiomas. Antes de su transformación y el cambio del documento podía obtener con éxito trabajos en el área de gastronomía debido a su amplia experiencia y formación. Sin embargo, comenta “una vez que se hice el cambio intenté buscar trabajo y en todos lados me dijeron que no. Antes yo llevaba el curriculum y a los dos días ya estaba trabajando, y con el mismo curriculum yo cambié mi nombre, me empecé a pintar las uñas y me comencé a vestir diferente y en todos lados me dijeron que no”. Afortunadamente, en su caso que tiene diferentes aptitudes, pudo comenzar a dar clases de ingles a trabajadoras sexuales en un espacio amigable y que permite a las personas desarrollar sus habilidades con independencia de cómo se llame.

Esta historia hace merito a la perseverancia, el renacimiento y el autoconocimiento. Azula refiere que contó con el espacio seguro del arte, donde se permite jugar, que se convirtió en su burbuja protectora, aún hoy, aún en Buenos Aires, fuera de ella no se siente segura. Además, tuvo referentes que la apoyaron en el camino como Manu Mireles,  secretaria de la Asociación Civil La Mocha Celis: “hablando con Manu descubro que ser trans puede ser de muchas otras maneras” además, comenta sobre el día a día “¿con quién iba a hablar de hormonas? ¿a quién le pregunto? ¿cómo encuentran referencias sobre el día a día las personas trans?”

Todas las personas requerimos de otras que nos nombren, espacios donde circulen códigos, necesidades y alegrías comunes. Esto último es lo que Azula también quiere ser para quienes quieran transitar por el sendero de los derechos y por eso cuenta su historia.

País: Argentina

Acerca del autor

Constanza Armas

Psicóloga | Argentina
Organización:

Soy venezolana, migrante, feminista. Creo que la participación en los temas públicos de la sociedad civil organizada son la clave para una democracia verdadera. Creo en la libertad, por eso soy activista por los derechos humanos. Creo que todxs merecemos ser nombradxs, por eso intento tener mirada de género. Soy una indignada por los crímenes de lesa humanidad que ocurren desde hace años en Venezuela. Desde estos lugares escribo.

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