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República Dominicana necesita más

Llevo la mitad de mi vida trabajando en la prevención del VIH y la promoción de la salud sexual y la salud reproductiva, y hoy más que nunca siento que, a pesar de la existencia de financiamiento, los esfuerzos realizados no se corresponden siquiera mínimamente con las necesidades existentes.

Por Vladimir Encarnación Jáquez.

Llevo la mitad de mi vida trabajando en la prevención del VIH y la promoción de la salud sexual y la salud reproductiva, y hoy más que nunca siento que, a pesar de la existencia de financiamiento, los esfuerzos realizados no se corresponden siquiera mínimamente con las necesidades existentes.

La República Dominicana es una nación de jóvenes: de sus casi 10 millones de habitantes el 36% son adolescentes y jóvenes entre 15 y 35 años de edad. Este segmento poblacional –el más productivo pero también el más afectado por políticas públicas mal ejecutadas– enfrenta una serie de problemas asociados a su salud, tanto sexual como reproductiva.

La falta de información segura y confiable sobre sexualidad y el limitado acceso a servicios de salud diferenciados con calidad y calidez provoca que adolescentes y jóvenes sostengan relaciones sexuales sin información y sin un adecuado manejo de herramientas que les permitan disfrutar plenamente de su sexualidad. Las cifras sobre embarazos en adolescentes en República Dominicana son alarmantes.

Como respuesta a esta realidad el Estado dominicano, a través del Ministerio de Salud, implementa desde hace diecisiete años el Programa Nacional de atención integral a la salud de los y las adolescentes (PRONAISA). El programa es definido como una unidad programática que opera dentro de la Dirección Materno-Infantil y Adolescente, cuyas responsabilidades se fundamentan en desarrollar, promover y apoyar acciones de salud, de manera integral y diferenciada, dirigidas a la población adolescente.

Este programa es el único esfuerzo constante que el Estado dominicano ha realizado con éxito en materia de servicios de salud para adolescentes a través de las unidades de atención instaladas en el marco de PRONAISA en toda la geografía nacional.

Todos los demás programas e iniciativas de este tipo ejecutadas en la República Dominicana obedecen al financiamiento y apoyo técnico de organizaciones multilaterales y de cooperación, y carecen de mecanismos de continuidad, o mejor dicho, adolecen en su diseño de estrategias que garanticen la sustentabilidad una vez terminado el financiamiento. Esto, asociado a los mitos y tabúes existentes en la sociedad dominicana respecto a la salud sexual de adolescentes y jóvenes, provoca que los esfuerzos realizados no logren impactar de manera significativa en la realidad que vive esta población, lo que se refleja en los altos índices de infecciones por VIH y las altas tasas de embarazos no planeados entre adolescentes.

Actualmente el país tiene como reto desarrollar programas y proyectos de atención a la salud de adolescentes y jóvenes que sean sostenibles en el tiempo y cuya cobertura garantice servicios con altos estándares de calidad y confidencialidad, ejecutados desde el Estado en consonancia con la sociedad civil para garantizar la integralidad en los servicios y sobre todo asegurar en ellos la diferenciación y el respeto.

País: República Dominicana