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Una mirada de la Reunión de alto nivel desde Venezuela.

Alberto Nieves presidente de Acción Ciudadana Contra el SIDA (ACCSI) y activista de la Red Venezolana de Gente Positiva (RVG+) nos da sus impresiones sobre la reunión de alto nivel y nos recuerda la situación venezolana en relación a la respuesta al VIH.

“En Venezuela la respuesta al VIH esta en emergencia profunda, las personas están vivas gracias a la cooperación internacional”. Con esta lapidarias palabras comenzamos la conversación con Alberto Nieves, presidente de Acción Ciudadana Contra el SIDA (ACCSI) y activista de la Red Venezolana de Gente Positiva (RVG+).

Gracias al trabajo incansable de incidencia de la sociedad civil venezolana y de diferentes países de la región que fueron solidarios, al apoyo de ONUSIDA, UNICEF, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo Mundial, en el 2018 se volvió a tener acceso a los antirretrovirales (ARV), “en esa fecha había mucho desabasto, la gente se estaba muriendo como moscas”, recuerda el activista. Hoy la cobertura gira alrededor de un 50%. Algo es mejor que nada.

Alberto Nieves, ACCSI.

Según el Plan Maestro para el fortalecimiento de la respuesta al VIH, la tuberculosis y la malaria en la República Bolivariana de Venezuela, desde una perspectiva de salud pública, la respuesta es más que deficiente:

Los servicios de prueba de VIH están disponibles en 127 centros públicos, Laboratorios de Salud Pública o Bancos de Sangre, sin embargo, hasta la fecha no se está aplicando el modelo de prueba voluntaria y consejería y no se ha avanzado todavía con la descentralización del acceso a la prueba rápida en el primer nivel de atención y estrategias de tamizaje comunitario o pruebas por proveedores pares capacitados. Esta situación ha tenido un importante impacto en la capacidad de detección de casos de VIH. (…) En este momento no hay distribución de condones y lubricantes en los servicios de atención integral a personas con VIH, ni en la red del primer nivel de atención.

Los indicadores de 2018 de este informe oficial, realizado por las organizaciones de la sociedad civil y las agencias multilaterales, eran sumamente alarmantes y hoy lo son más.

Desde este lugar, Nieves da su impresión sobre la Reunión de Alto Nivel sobre sida de las Naciones Unidas que se llevó a cabo del 8 al 10 de junio: “no sé el impacto, los gobiernos que fueron ahí son cómplices de la tragedia y nuestros dramas. Muchos gobiernos se han callado y no han asumido el rol que deberían. Igual espero que no sea letra muerta”.

Si bien el activista reconoce el valioso trabajo que los organismos multilaterales están desarrollando en el país y visibiliza la labor de la sociedad civil organizada (OSC), tiene dudas sobre el impacto que acuerdos suscritos por los Estados puedan tener sobre la vida de las personas en Venezuela de manera concreta. Por ejemplo, la delegación venezolana voto a favor de la Declaración política que tiene una perspectiva de derechos, mientras que en la práctica persigue activistas y obstaculiza el monitoreo de datos a las OSC.

Hay tanta desconfianza en las capacidades, la transparencia y hasta en la buena fe del estado venezolano que la respuesta de ONUSIDA a la situación de Venezuela tiene como protagonistas a las OSC y no a las instituciones gubernamentales. Entonces ¿qué queda para la gente?

La misma historia se repite a través de América Latina y el Caribe. Alguno de los países que firmaron la declaración y hablaron de inclusión no tienen una cobertura de salud pública y universal en su territorio que incluya a las personas migrantes. Más bien, según el informe perspectivas de las migraciones en 2021 en Latinoamérica y el Caribe (LAC) (ICMPD) se suman a la retórica xenofóbica de diferentes sectores de sus sociedades. . Entonces ¿qué queda para la gente?

Historia sobre la respuesta al VIH en Venezuela: Recorrido necesario

Entre 1996 y el 2000, ACCSI introdujo 14 recursos de amparo ante el Tribunal supremo de justicia, que obligaron al estado venezolano a comprar antirretrovirales para las personas venezolanas y extranjeras residentes que lo requirieran. Nieves resalta este dato porque habla del estado de derecho: “el gobierno tuvo que responder ante el tribunal supremo y garantizar la vida”. En poco tiempo, el país caribeño llego a alcanzar un nivel óptimo de cobertura (80%) y a gozar a una buena tecnología de tratamiento vía fondos propios petroleros.

“Viendo hacia atrás, nuestra crisis comenzó en el 2009, cuando nuestro monitoreo comenzó a visibilizar desabastecimientos en algunos puntos del país. La crisis era silente, estaba solapada (…) hasta llegar al 2016 donde desde el Ministerio de Salud nos llaman y nos dicen ‘no vamos a comprar antirretrovirales porque no hay dinero’. En ese momento nos sentenciaron a muerte”.

Desde entonces, el Fondo Mundial está financiando la respuesta al VIH en Venezuela, bajo la estricta vigilancia de la sociedad civil. Como anécdota que refleja el nivel y la profundidad de la crisis en el país, Nieves comentó que “cuando llegaron los medicamentos nos dimos cuentas que el Ministerio no tenía camiones para distribuir los ARV (…) así que las agencias financian de manera privada el traslado”.

Aunado a la crisis estructural, es visible la falta de preparación de las personas que están a cargo de la respuesta al VIH y los obstáculos que impone el gobierno para el monitoreo de las OSC, que tienen como norte registrar la magnitud de las necesidades de la gente.

Por supuesto, el COVID-19 profundizó el colapso y, según menciona el activista,  “también demostró que los servicios sanitarios de la región eran un castillo de papel porque todos están en emergencia”.

A pesar de todo Nieves cierra su relato con esperanza, comentando que seguirán trabajando para mostrar lo que ocurre en el país y creyendo en los aportes de la comunidad internacional porque, a pesar de todo, “esto ha sido un éxito, otras patologías no han corrido con la misma suerte”.

Acerca del autor

Constanza Armas

Psicóloga | Argentina
Organización: Red Argentina de Mujeres que Vive con VIH

Soy venezolana, feminista. Creo que la participación en los temas públicos de la sociedad civil organizada son la clave para una democracia verdadera. Creo en la libertad, por eso soy activista por los derechos humanos. Creo que todxs merecemos ser nombradxs, por eso intento tener mirada de género. Soy una indignada por los crímenes de lesa humanidad que ocurren desde hace años en Venezuela. Desde estos lugares escribo.

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