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Viruela Símica, racismo y homofóbia

A diferencia del COVID-19, la Viruela Símica o del mono fue identifica 1958 en África y se extendió como una enfermedad endémica de muchos países de aquella región por décadas hasta que los animales infectados cruzaron un río y las personas con esta viruela cruzaron los mares.

No quisimos verla venir

En 1958, científicos de Dinamarca aislaron la Viruela Símica durante la campaña para erradicar la Viruela común en África. No fue hasta 1970, cuando un bebé de 9 meses llegó al un Hospital en Bazankusu, de la República Democrática del Congo, cuando se pudo -12 años después- registrar un caso en humanos de la entonces llamada Viruela del mono. Desde entonces se propagó en Liberia, Ghana, Nigeria, Camerún, la República del Congo, la República Central de África y la República Democrática del Congo. En muchos de estos países se quedó como una endemia. Entendemos por endemia cuando una enfermedad afecta un país o una región determinada, muchas veces por un periodo determinado. En 2003, hubo un brote concentrado en 70 personas en los Estados Unidos de Norteamérica que levanto las alarmas. El virus era el mismo que hoy nos desvela.

 

Dra. Anne Laudisoit, investigadora belga. Foto: El País.es

El 20 de julio de 2017, José Naranjo del Periódico El País de España entrevistó a la bióloga belga Anne Laudisoit  quién junto a su equipo de colaboradores ponían trampas a roedores, instalaban cámaras en los árboles y dotaban de localizadores GPS a los cazadores locales en un intento de saber más de esta Viruela y, sobre todo, averiguar con certeza quién era el huésped, el animal en el que se alojaba el virus. Todas las sospechas apuntaban en la dirección de las ardillas, pero Laudisoit manejaba la tesis de que podría haber varias especies implicadas en su expansión. “Podría ser una decena de animales, ardillas, pero también murciélagos, civetas, gálagos, etc”, aseguraba. Ya entonces el Monkeypox tenía un índice de mortalidad del 10 al 17% en habitantes de en los países mencionados arriba por septicemia o por complicaciones con otras enfermedades, probablemente también derivadas de la infección por VIH no tratado.

La especialista, hace cinco años, en aquella entrevista sentenció: “Mientras no haya un blanco con monkeypox que presente pústulas y erupción como si fuera la viruela todo seguirá igual. Si fuera en Europa ya habría vacuna. Aquí la gente entiende los riesgos, pero fuera no. Es frustrante que se ignore este asunto pese a la experiencia que tuvimos con el ébola”, y no se equivocó. “Si seguimos perturbando el bosque, ¿cómo va a evolucionar el virus?”, se preguntaba también Laudisoit.

Sobre el episodio en Chicago en USA en el año 2003 la especialista recuerda: “Existen dos cepas, una del Valle del Congo más virulenta y que puede saltar de persona a persona hasta en seis ocasiones y otra de África occidental, en la que apenas hay transmisión de humano a humano y sus síntomas son más leves. La que llegó a Estados Unidos fue la segunda. No hubo ningún muerto, los trataron con un antiviral prescrito para el herpes, pero las autoridades se dieron cuenta del riesgo potencial de este virus”

Mientras no haya un blanco rico

La Viruela Símica es un brote, una de las emergencias sanitarias que más vimos venir, solo era necesario que personas que portaran el virus viajaran en dirección a Europa o Norteamérica o la inversa, que turistas viajaran a los países endémicos. Las naciones ricas se aprovisionaron de diferentes vacunas contra las viruelas, otros virus y agentes infecciosos con un criterio militar, pues existía inteligencia o simple paranoia que un Gobierno o Grupo Terrorista usaría una o más de estos virus para un ataque de bioterrorismo.

En el 2018, un artículo en la revista científica sobre enfermedades biológicas emergentes advertía que crecía en Nigeria la transmisión de la Viruela Símica entre personas. No podemos hacernos como que no sabíamos. Y hay una larga lista de virus de zoonosis con capacidad de pasar de un animal al hombre que están esperando la oportunidad de ser la próxima epidemia o -porque no- pandemia.

En este sentido, los abordajes de Prevención y Preparación para Responder a las Pandemias (PPPR, por sus siglas en inglés) ponen mucho énfasis y recursos en preparar los sistemas de salud en occidente para responder al brote (reactivo), mientras, proporcionalmente, ponen muy limitados recursos en monitorear y controlar las endemias y patógenos que tienen el potencial de saltar a las personas en cualquier persona, lo que sería un abordaje más proactivo.

Racismo y homofobia

Volviendo a la Viruela Símica, la negligencia es la responsable de que ahora enfrentemos una emergencia sanitaria internacional y porque la salud pública ejercida en occidente es básicamente racista. Ejercen una especie de abordaje “corta fuegos” de evitar que los virus ingresen a sus países, aunque esto cueste la vida de personas en otros países y continentes. En otras palabras, mientras el Ébola, la Viruela, el Cólera se queden “ahí”, “allá”, estamos bien. La mayoría de la gente cree que la Viruela Símica es una enfermedad nueva y esto habla de lo poco que conocemos y nos preocupamos de lo que pasa en otros continentes, en los países más pobres, hasta que lo que pasa allí llega aquí. Irónicamente la respuesta a esta viruela exacerbó el abandono de la lucha contra la enfermedad en los países más afectados.

Fue necesario que la Viruela Símica apareciera en personas blancas y ricas que viven en el hemisferio norte para que el “Estado de la Artes” del diagnóstico y vacunación se pusiera a las órdenes de prevenir, contener y curar este brote.

El hecho que la Viruela Símica estuviera contenido y circulando en varones Gais, Bisexuales y HSH mostró el costado homófobo de la respuesta a la enfermedad; por ejemplo, el Comité Internacional de Emergencias de la OMS no logró consenso para declararla una emergencia sanitaria hasta su segunda reunión, donde básicamente el Director General de la OMS, les torció el brazo para que lo hicieran.

Las respuestas demoradas

Perú inició vacunación contra la viruela símica el 7 de noviembre. Foto: Twitter de @Minsa_Peru.

Solo una de las vacunas para la viruela en los depósito demostró eficacia para el Monkeypox, una que produce el laboratorio Bavarian Nordic, que además produce otras vacunas para especies similares. Los países del norte, los más ricos, pusieron a disposición las vacunas para inmunizar a los hombres Gais, Bisexuales y HSH en las ciudades y barrios donde se reportaban más casos. La cantidad limitada en existencia se agotó, lo que los obligó a compartir un vial, una vacuna en cinco inoculaciones usando un método de administración intradérmico que demostró igual eficacia que una dosis completa intramuscular. Pero esos lotes no son infinitos.

Abundan los documentales en los servicios de streamming sobre la historia de la Viruela y la metodología para la producción de las vacunas en grandes cantidades, esto en parte es el cuello de botella: una empresa productora que antes del brote producía y vendía la vacuna para stock de seguridad (ya que en África nunca pareció necesario y oportuno vacunar a su población) y la complejidad en su producción.

No debemos subestimar el desinterés generalizado de los gobiernos, a diferencia de lo sucedido con COVID-19 o la amenaza del ébola. Si la Viruela Símica saliera del coto de transmisión de hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, seguramente otra sería la respuesta y las posibles soluciones a los desafíos de acceso oportuno a la vacuna.

Esta emergencia sanitaria parece mostrar una meseta en Norteamérica y Europa Central donde un porcentaje muy alto de la población vulnerable se vacunó, existen adecuados seguimientos de caso y campañas de prevención focalizadas. Mientras tanto, América Latina, por medio del Fondo Estratégico de provisión de medicamentos y vacunas, solo accedió a cien mil vacunas, las que ya se están distribuyendo en forma racionada a los países que la compran, en cantidades muy por debajo de lo que se necesita para controlar la circulación del virus en nuestra comunidades.

Como es habitual, la mayoría de nuestros países optó por la negación y la omisión, continúan reportando números de casos insignificantes e irreales y, afectados por un fanatismo religioso y un conservadurismo endémico, dejarán que el brote hierva en esos grupos que son objeto de estigma y discriminación por los Estados y las sociedades. No hay ninguna explicación científica y epidemiológica que explique el número de casos en un país, el Perú, respecto del resto de los países de la región. La única explicación es la sub-notificación y complacencia con una parte de la ciudadanía que tienen una determinada orientación sexual y comportamiento no acorde con los “valores morales” de quienes dicen gobernar para todos y todas.

También debemos reconocer que ha habido una cierta pasividad en el movimiento LGTBIQ+ que, so pretexto de no estigmatizar, dejó pasar la temporada del orgullo, una oportunidad para sensibilizar y comunicar mensajes de prevención focalizadas, al mismo tiempo de incidir y presionar a los gobiernos para una mejor respuesta. Tarea que hoy lidera las organizaciones, redes y personas que provenimos de la respuesta al VIH/sida.

País: Argentina

Acerca del autor

Javier Hourcade Bellocq

Editor responsable de Corresponsales Clave y Representante Regional de América Latina y el Caribe | Argentina
Organización:International HIV/AIDS Alliance

Javier Hourcade Bellocq es el Editor Responsable de Corresponsales Clave y trabaja en VIH desde 1987. Fue uno de los fundadores y el primer Secretario Regional de la Red Latinoamericana de Personas Viviendo con VIH (RedLa+). Desde 2003, Javier trabajó para la International HIV/AIDS Alliance (Frontline AIDS), primero como Oficial de Programas Senior a cargo del programa de la Alianza en Ecuador, y desde 2005 como Representante Regional para América Latina y el Caribe. Javier es miembro de la Delegación de las Comunidades de la Junta del Fondo Mundial y fue Miembro de la Junta del Fondo Mundial entre 2006 y 2009. Está basado en Buenos Aires, Argentina.

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