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Entre el centro y la periferia: abordar el impacto de la pandemia COVID-19 en la respuesta al sida

El 10 de junio de 2021 se llevó a cabo el panel temático 5 que discutió aspectos para abordar el impacto de la pandemia COVID-19 en la respuesta al sida y reconstruir los sistemas de salud para estar preparados para una pandemia. En este espacio América Latina estuvo presente en las palabras de Violeta Ross.

El encuentro estuvo presidido por Alexey Mazus, jefe experto en VIH por el ministerio de Salud  de la Federación Rusa, e integrado por la Mmamoloko Kubayi-Ngubane, ministra de Salud en funciones de Sudáfrica; Gayle Smith, coordinadora de la respuesta global al COVID-19 y la seguridad sanitaria del Departamento de Estado de Estados Unidos; Helen Clark, copresidenta del Panel Independiente sobre Pandemias, y Violeta Ross, miembro de la Red Boliviana de personas que viven con el VIH / SIDA.

Este no fue un panel más, como en el resto de las sesiones, donde se habló de los efectos del COVID-19 sobre la vida de las poblaciones clave y las personas en situación de pobreza, para que después los países hablaran de sus logros y preguntaran mejores prácticas. En este espacio estuvo presente América Latina y el Caribe (ALC) irrumpiendo desde la periferia con una voz distinta, bilingüe, de mujer.

Mmamoloko Kubayi-Ngubane, ministra de Salud en funciones de Sudáfrica.

Se partió de la realidad, al parecer global, de los países de rentas medias y bajas donde los servicios de respuesta al VIH y sida y sus presupuestos y cadena de suministros de medicamentos e insumos se está viendo trastocadas por el COVID-19, evidenciándose el colapso de los sistemas sanitarios más débiles.

Frente a esta realidad Kubayi-Ngubane, exministra de turismo y ahora ministra de salud de Sudáfrica expuso sobre los aprendizajes que la epidemia del VIH trajo para enfrentar la pandemia del COVID-19, enfatizando la importancia de los actores públicos y los privados, el uso de la capacidad instalada para el desarrollo científico, la infraestructura, el trabajo comunitario que se venía desarrollando y una plataforma interactiva donde se intercambian buenas prácticas entre los actores involucrados en la respuesta al VIH, así como un fondo de inversión donde intervienen tanto públicos y como privados.

Por su parte, Smith dejó ver la importancia de la voluntad política, utilizando como ejemplo el manejo tanto interno como externo de la pandemia en Estados Unidos durante la administración  anterior y la actual. En su opinión hay que hacer más trabajo multilateral para poder dar respuestas contextualizadas y que las intervenciones de salud partan de cimientos fuertes. Clark, profundizó sobre la necesidad de mayor cooperación internacional y nombro las inequidades en la respuesta al COVID-19: “el mundo va a dos velocidades, en un lado hay acceso a la vacuna y en el otro no”, dijo.

Hasta ese momento todos los discursos nombraron, como logro o desafío, la necesidad de trabajar con las comunidades y las poblaciones que viven con el VIH, entendiendo que fueron afectadas de manera desproporcionada por la pandemia. Fue muy interesante ver que todos en la sala nombraban la diversidad como necesaria hasta que llegó y, al principio, no supieron que hacer con ella.

Gracia Violeta Ross, activista boliviana.

Violeta Ross, miembro de la Red Boliviana de personas que viven con VIH sida, comenzó su intervención mencionándole a la moderadora que le respondería su pregunta al final porque tenía una intervención preparada “es como un encargo que tengo de la sociedad civil de América Latina, considerando que soy la única oradora de América Latina”. Al comenzar con sus palabras fue interrumpida, pues la moderadora no hablaba español y no tenían disponible la interpretación simultánea para entender lo que Violeta estaba diciendo; por el impase postergaron brevemente la intervención de la activista, siendo ese momento metáfora de la relación entre el centro y la periferia: nos nombran, pero no están preparados para escucharnos, podemos estar en el estrado, pero debemos esperar.

Al arreglar el detalle técnico, la única panelista de América Latina paralizó los corazones de una parte importante del continente con su contundente discurso, en el que hablo  de nuestras inequidades y violencias, de nuestras migraciones, de nuestras muertes sociales, familiares e históricas. Violeta nos nombró el nuevo epicentro de la pandemia, denunciando a nuestros gobiernos fallidos, mientras el chat reunía palabras de apoyo de activistas de toda América Latina y el Caribe.

Uno de los aspectos que resaltó de sus palabras, y que no solo corresponde a América Latina y el Caribe, fue el uso del concepto soberanía nacional:

“Teniendo en cuenta las discusiones particulares de esta Reunión de Alto Nivel, les pedimos que reflexionen sobre el uso del término “soberanía nacional”. Nuestra comunidad nunca vio un uso tan diverso de este concepto desde diferentes enfoques, incluido el económico, el científico y el político. Advertimos respetuosamente que el uso indefinido de este concepto puede resultar en un arma de doble filo. Para nosotros, las personas que vivimos con el VIH y las poblaciones clave, la soberanía de un país se refiere a su autonomía soberana y debe ser utilizada para la adopción de leyes y políticas que eliminen desigualdades flagrantes y defiendan los derechos humanos y nuestro bienestar”.

De este poderoso extracto nos preguntamos: ¿puede un gobierno que le niega derechos civiles a las personas trans, antirretrovirales a quienes lo necesitan, que penaliza la diversidad, que le niega el derecho a su pueblo a no migrar, hablar de soberanía nacional?

Violeta siguió hablando de nosotros al dar un criterio de nuestra realidad frente a la pregunta sobre la inclusión de nuevas tecnologías en la respuesta al VIH, pues mencionó la necesidad de pensar en ampliar los servicios a las zonas rurales y de difícil acceso, ofreciendo instancias de atención tradicionales y desde las nuevas tendencias digitales puesto que “hay lugares en América Latina donde la gente no tiene acceso a un teléfono inteligente (…) esta infraestructura se da por sentada desde los países ricos”.

Así mismo, en su intervención la activista nos recordó lo mencionado por Mariana Iacono de ICW latina en un encuentro de la sociedad civil latinoamericana previa a la reunión de alto nivel, en el que hizo mención a que para retirar sus fondos de América Latina, el Fondo Mundial debería poder mirar más allá de los indicadores económicos y entender sus contextos coyunturales sociales, políticos y económicos (para más detalle puede revisar el siguiente artículo). En concreto, Violeta mencionó que en “América latina hay servicios muy generales que no se hacen cargo de sus márgenes”, evidenciando que existen lugares a donde no llega la respuesta al VIH.

Al final de su intervención Violeta nombró a los que van caminando América Latina y el Caribe. En lengua inglesa, la boliviana cerro su alocución preguntando por los migrantes: “¿qué país se hace cargo de ellos?” Hablo sobre la crisis venezolana que ha expulsado a millones de personas de sus hogares y los ha esparcido por los diferentes países latinoamericanos. En sus palabras: “los venezolanos están en todas partes y necesitan a todos los ministerios de salud de todos los países”.

Este panel, más que un encuentro de intercambio fue una experiencia de reflexión y aprendizaje que trae a cuento la noción de centro y periferia. Periferia lenguaje, género, piel y centro: las mismas cosas.

Violeta mostró que se puede estar en los dos espacios con el uso que le dio al lenguaje en su discurso, entre el español y el inglés, denunció que América latina y el caribe es periferia frente al norte global, pero se vuelve centro cuando no incluye a las poblaciones vulneradas en la respuesta que da al VIH, a la pandemia y a la cotidianidad de muchas vidas.

País: Latinoamérica

Acerca del autor

Constanza Armas

Psicóloga | Argentina
Organización: Red Argentina de Mujeres que Vive con VIH

Soy venezolana, feminista. Creo que la participación en los temas públicos de la sociedad civil organizada son la clave para una democracia verdadera. Creo en la libertad, por eso soy activista por los derechos humanos. Creo que todxs merecemos ser nombradxs, por eso intento tener mirada de género. Soy una indignada por los crímenes de lesa humanidad que ocurren desde hace años en Venezuela. Desde estos lugares escribo.

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